Uso y desuso de los organismos 

Cada especie va desarrollando progresivamente los órganos que más utiliza, mientras que se produce una continua atrofia de los órganos menos utilizados. De esta forma, los caracteres originales van siendo sustituidos lentamente en cada especie por una serie de caracteres adaptativos o caracteres adquiridos. Para demostrar su teoría, Lamarck ponía como ejemplo a la jirafa. Según él, los cuellos de las jirafas se alargaron debido a que necesitaban alcanzar las hojas de los arboles más altos. 




La teoría de Lamarck fue criticada con vehemencia por la comunidad científica de su época, sus contemporáneos insistían en que las especies habían sido creado de manera independiente y que eran inmutables. Para probarlo, hicieron varios experimentos. Uno de ellos consistió en amputar la cola a ratones, que, aún después de 20 generaciones de haber sido sometidos a tal cambio, producían descendencia con cola. En otras palabras, mostraron que los caracteres adquiridos por interacción con el medio  no se transmitían por herencia biológica. En esto, la visión de Lamarck, basada en el proceso de herencia de los caracteres adquiridos, no era adecuada, pero su intuición general de que las especies evolucionan resultó correcta.

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En definitiva la inactividad juega un rol deteriorante en nuestro bienestar. La buena noticia es que casi nunca es demasiado tarde para contrarrestarla, una de las características del cuerpo humano es su capacidad de recuperarse. Reequilibrar y funcionalizar el sistema estomatognático desde la infancia, aunque también en la edad adulta nos ayudará a prevenir y evitar estos trastornos tan habituales en la sociedad moderna.
Darwin admite el efecto lamarckiano del uso y desuso de los órganos (pp. 200-201) en su libro “el Origen de las especies” . El problema no es, por tanto, el de la incompatibilidad causal, sino el de discernir, en cada caso, las transformaciones debidas a la selección natural, al uso y al desuso o a su combinación (pp. 208-210).
En la actualidad la falta de uso o  inactividad física, que no se debería confundir solo con «ejercicio», es uno de los principales factores de riesgo de padecer enfermedades no transmisibles (ENT), como las enfermedades cardiovasculares, el cáncer,  la diabetes y enfermedades de la boca. La actividad tiene importantes beneficios para la salud y contribuye a prevenir las ENT.
De hecho el sistema masticatorio, es uno de los que más sufre en nuestro organismo esta inactividad o falta de uso en nuestros tiempos. Debido a avances tecnológicos como el desarrollo de cubiertos o de metodos de cocina se reduce el estres ambiental en las estructuras dentarias del hombre.  Este sistema esta diseñado para una actividad, funciones y cargas, que no se producen en la actualidad, y que son la causa de degeneración, enfermedad o dolor que tanto padecemos desde niños. Un ejemplo común es la dieta blanda civilizada que generalmente provoca patrones de masticación alterados como una  masticación unilateral o vertical. Ello nos alterará el correcto desarrollo de sus estructuras en las etapas de crecimiento, mientras que en la edad adulta generara patología dental, periodontal y músculo-esquelética.






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